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Economía del agua, o la necesidad de poner la ciencia en contexto

Los avances científicos y tecnológicos en materia de agua y salud ambiental son evidentes cuando se publican aportaciones: por ejemplo, sobre hallazgos de nuevos contaminantes en vertidos de aguas residuales, sus niveles y efectos a nivel local; o bien patentes registradas con nuevos desarrollos que permiten mejorar los procesos que hasta ahora se vienen empleando, por ejemplo, en depuración o desalación. Sin embargo, no siempre es tan evidente que se debe realizar también un esfuerzo por poner en contexto estos avances. Utilizando los ejemplos anteriores: de qué sectores de actividad económica proceden dichos contaminantes (e.g. agricultura, diferentes industrias, servicios), o cuáles son las dimensiones en términos de consumo y de impacto ambiental y socio-económico a diferentes escalas: local, nacional, mundial. Esto es también importante en cuanto a evaluar y proponer nuevas respuestas a nivel institucional, mediante el diseño y la ejecución de políticas públicas.

El objetivo de los compromisos políticos adquiridos en materia de agua (los vinculantes en forma de Directivas y leyes, como la Directiva Marco del Agua) no es (sólo) cumplirlos, sino el de ir más allá influyendo en todos los sectores a los que trasciende la gestión del agua (energía, salud pública, agricultura, biodiversidad…), para acercarnos a la idea (compleja) de garantizar la seguridad hídrica a medio y largo plazo. Esto es posible, por ejemplo, aportando soluciones a través del análisis de incentivos y comportamientos en sistemas socio-ecológicos a diferentes niveles; evaluando riesgos, costes, beneficios con una mirada amplia, pero también buenas prácticas donde las haya.    

Por eso, la actividad del grupo de análisis económico e institucional de IMDEA Agua se ocupa de cuestiones que van desde el análisis de la regulación económica de los servicios del ciclo urbano del agua hasta el de las dimensiones económicas de la gestión integrada de los recursos hídricos, todo ello con la envolvente de discusiones sobre la gobernanza (entendida como la gestión de la complejidad) y teniendo en cuenta el cambio climático como reto envolvente hacia la consecución de la seguridad hídrica.

Así, participamos en proyectos de investigación en el ámbito europeo, con consorcios que coordinan organizaciones de numerosos Estados Miembros (AQUACROSS en el programa Horizon 2020 y EPI-Water en el programa FP7), que tienen que ver con la gestión de los ecosistemas acuáticos y la evaluación de instrumentos económicos para la gestión sostenible del agua, respectivamente. Pero también en contratos de servicios en el contexto de contratos marco con la Comisión Europea o el Parlamento Europeo, en los que la aplicación de los últimos hallazgos científicos para la mejora de políticas públicas es aún más evidente e inmediato.

Los últimos contratos en los que estamos trabajando con ambos organismos incluyen: el asesoramiento en temas regulatorios y de políticas europeas en el campo del cambio climático; el análisis de datos económicos sobre la implementación de la Directiva Marco del Agua y la Directiva de Inundaciones y sobre la financiación de medidas para alcanzar los objetivos de las mismas; el análisis económico de políticas ambientales en el contexto de una mejor regulación; y la evaluación, revisión y desarrollo de políticas de la UE en materia de aguas continentales.

Además, actualmente participamos en contratos con el Grupo del Banco Mundial que actualizarán el análisis económico necesario para continuar con los ciclos de planificación hidrológica en Bulgaria, que se añaden a los ya ejecutados con análisis hidro-económicos para la toma de decisiones sobre gestión de recursos hídricos en Mongolia, Bangladesh, Perú y Chile.

En conjunto, contamos con una experiencia en proyectos y contratos desde hace una década en el contexto de IMDEA que hacen de esta línea de investigación un apoyo sólido, avanzado y de referencia en lo que respecta a marcos de análisis de las dimensiones económicas de la política de agua en particular, y de todas las políticas públicas, por el carácter transversal del agua, en general.